¿Dónde está el límite en las redes sociales?

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¿Dónde está el límite en las redes sociales?

Es uno de los asuntos que más espacio ha ocupado en las redes sociales y en los medios de comunicación en as últimas semanas. Condenas como las que han caído contra el músico César Strawberry o la joven Cassandra Vera por comentarios publicados en Twitter ponían el foco en las, en muchas ocasiones, difusas y discutibles fronteras que separan el humor, la humillación, el odio y hasta el enaltecimineto del terrorismo.

En esta batalla sobre dónde se colocan los límites, no falta quien opina que ni siquiera debería plantearse su existencia, puesto que chocan de pleno con la libertad de expresión. Al otro lado, los que piensan que esa libertad de expresión debe protegerse únicamente hasta que entran en colisión con los derechos de las personas a quienes se dirigen los comentarios en cuestión. En el medio, los tribunales de justicia a quienes se recurre con cada vez mayor asiduidad para dirimir cuestiones como las que afectaban a Strawberry o Vera. ¿Tuitear sobre el secuestro de José Antonio Ortega Lara en términos humorísticos o hacer chistes sobre el atentado que le costó la vida a Carrero Blanco pueden entenderse como delitos, juzgarse y condenarse? De momento, parece que sí.

La cuestión, de todas formas, no es algo que se dirima únicamente en nuestro país. Las redes sociales, origen de la mayoría de todos estos comentarios polémicos y de legalidad en entredicho. En Alemania,por ejemplo, no quieren que Twitter o Facebook sean campos abonados para fomentar el discurso del odio y alimentar comentarios que ataquen a determinados grupos por cuestiones de religión, raza, etc. Para ello, ha aprobado un proyecto de ley que más que dirigirse a los autores de publicaciones que puedan incluirse en esta categoría, se fija más en las propias redes. Así, la nueva legislación establece multas millonarias por no eliminar los comentarios que promuevan el odio. Igual que en España, el debate allí vuelve a polarizarse debido a la limitación o no de la libertad de expresión que esta medida trae consigo.

¿Vosotros qué opináis? ¿Dónde se acaba esa libertad, si es que tiene que limitarse en algún momento?

 

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