Silencio, se escucha

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Silencio, se escucha

Gracias al último Estudio General de Medios, publicada hace unos días, pudimos conocer por primera vez los datos sobre el consumo de podcast en nuestro país. Aunque las cifras desglosadas por emisoras aún no estén disponibles (para ello tendremos que esperar a final de año), sí nos podemos hacer una idea de la incidencia de este servicio (archivos a la carta a disposición de los oyentes que pueden descargar y escuchar siempre que quieran) en el conjunto de la radio española. La reciente oleada del EGM sitúa en el 1,6% el porcentaje de personas que recurren al podcast para no perderse sus programas favoritos, esto es, 350.000 oyentes del universo de más de 24 millones de enganchados a la radio. La cifra es modesta si se compara con el total, pero también en comparación con quienes escuchan la radio también a través de Internet pero en streaming (6,8%).

Aun así, algo se mueve en el mundo del podcast pese a que, como señalaba este artículo del año pasado, ‘nadie vive de él’. Experiencias como la que se lleva a cabo desde Podium Podcastcon el Grupo Prisa detrás, apuntan a que la forma de consumir radio puede ir más allá de la FM y la onda media de toda la vida.

También la forma de acercarnos a los libros está sujeta a cambios gracias fundamentalmente a la tecnología. Los dispositivos móviles que todos llevamos en el bolsillo y que utilizamos para casi todo son el punto de apoyo en el que se apoya el negocio de esta empresa sueca que desembarca ahora en España con el objetivo de interesarnos por los audiolibros. Aunque en general en España este mercado nunca ha gozado de una gran popularidad, el negocio de Storytel, basado en una tarifa plana mensual para poder descargar y escuchar todos los libros que queramos de su catálogo, aspira a revertir este escenario. De momento viene avalado por el enorme crecimiento que la propuesta ha alcanzado en su país de origen y en mercados próximos como el de Noruega, Finlandia, Dinamarca y Holanda.

Tanto en este caso como el de los podcasts, ese uso del teléfono móvil como instrumento multiuso que todos hemos normalizado de alguna manera será clave en su despegue definitivo. Si ya nos hemos acostumbrado a ver cómo los mensajes de texto se sustituyen por archivos de audio que se intercambian por Whatsapp, ¿por qué nos va a resultar extraño que escuchemos (y no leamos) libros?

 

 

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