Por qué 'El Ministerio del Tiempo' es más que una serie

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Por qué 'El Ministerio del Tiempo' es más que una serie

El final de la primera temporada de El Ministerio del Tiempo, la serie con la que TVE proponía al espectador saltar por momentos representativos del pasado de nuestro país, no implica necesariamente que los seguidores de esta ficción dejen de estar al corriente de las aventuras de sus protagonistas.

El término transmedia se ha asentado en nuestra televisión y ha facilitado una mejor vida a productos como este que, pese a no despuntar en las audiencias, ha conseguido renovar por una temporada más. Porque El Ministerio del Tiempo es una serie pero no es sólo una serie. A su alrededor se ha construido un universo paralelo en el que, a las páginas en Facebook o perfiles en Twitter no solo de la propia serie, sino de sus personajes principales, se suman otros elementos que ayudan a dar nuevos matices a la historia. Así, la serie se completa con un programa que puede seguirse a través de la web de RTVE y que añade contenidos sobre las diferentes épocas a las que viaja el trío protagonista y ofrece entrevistas de los responsables de la serie.

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Todo ello ayuda a cimentar una comunidad de fieles espectadores que se involucran en el producto más allá de su simple emisión semanal. Esta estrategia transmedia (que llega incluso al WhatsApp) parte de la propia TVE, pero ha logrado expandirse entre los usuarios, que generan sus propios contenidos y mantienen viva la serie fuera de las pantallas.

El resultado de estas acciones pudo verse al poco de iniciada la serie. Aunque su estreno no fuera especialmente ruidoso (cosechó en torno al 15% de share), lo novedoso de la propuesta tanto en su fondo como en su forma la convirtió en un producto casi de culto que movilizó como pocas veces a sus seguidores. Su insistencia en redes sociales y foros de todo tipo convenció a la cadena de televisión, que encargó a la productora una nueva tanda de episodios.

Es un ejemplo de que la televisión, en la actualidad, no termina en el contorno delimitado de la pantalla de nuestro salón. Las series y programas que vemos en ella pueden tener tantos tentáculos como permita la imaginación. Extensiones que, cada una dentro de sus posibilidades, aportan intereses distintos a los espectadores y los convierten en fieles y acérrimos seguidores.

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