Inventos disparatados: cuando la ficción se convierte en realidad

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Inventos disparatados: cuando la ficción se convierte en realidad

El 1 de abril, el ‘día de los inocentes’ o ‘día de las bromas’ en buena parte del mndo, vimos este anuncio de unos zapatos con ranura incorporada para insertar el móvil y facilitar (o hacer más complejo si cabe, en función de la elasticidad del usuario) la realización de ‘selfis’.

El invento, lamentablemente falso, nos recordó otros muchos que solo tienen cabida en las páginas de humor que pululan por la Red o en la mente de creativos adelantados a su tiempo. Inventos destinados únicamente a arrancar un gesto de asombro o una sonrisa a quienes los contemplan. O a convertirse en realidad.

En El Mundo Today, expertos en esto de proponer ideas extraordinarias (que muchos siguen tomando como reales) aparecía hace un tiempo este “palo suplementario para el palo de selfis” con el que la experiencia de hacerse una foto era todavía más plena.

Otro invento que se acoplaba a los zapatos y que resultaba imprescindible en el día a día del superagente 86 o de Mortadelo y Filemón era el zapatófono, encontró su reflejo en la realidad hace poco tiempo. Este ejercicio suicida de reciclaje desembocó en un curioso artilugio del que, eso sí, seguimos sin ver ejemplos por las calles.

Los Simpson, esa serie que es una mina a la era de encontrar y recordar referencias, proponía en uno de sus capítulos un aparato que también terminó por hacerse realidad. El traductor para bebés que ideaba el hermano de Homer para salir de la ruina era incluso más sofisticado, pero hay que reconocer que este Cry Translator se aproxima mucho a esa idea gestada en Springfield.

Marty McFly viajaba al lejanísimo año 2015 en la segunda parte de Regreso al futuro y allí le veíamos hacer diabluras en su monopatín sin ruedas. Casi tres décadas después, y ya viviendo en aquel futuro, no hay año en el que no nos digan que ya es seguro, que el invento es ya una realidad y que su salida al mercado es inminente.
De momento seguimos sin monopatín pero, para compensar, lo de las zapatillas que se ajustan solas está a la vuelta de la esquina.

Y si no podemos flotar en el monopatín, bien podríamos hacerlo en este sofá que permanece suspendido en el aire gracias a un potente imán. Echarse la siesta tumbado sobre una nube sería una experiencia única. La idea ya está. A ver quién la pone en práctica, y no solo sobre el papel.

Para acabar, no nos resistimos a hablar de un invento del que conocemos su existencia (más o menos lograda) desde hace años gracias a las ferias tecnológicas de todo el mundo. Nos referimos a los frigoríficos inteligentes capaces de gestionar su contenido y de hacer la compra por sí mismos. Anunciaron su llegada hace tanto que ya casi parecen una antigüedad, y, sin embargo, ¿alguien tiene ya uno en su casa?

 

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