Café y neuromarketing

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Café y neuromarketing

¿Por qué la mayoría de supermercados cuentan con un horno para pan y bollería? La respuesta es simple: por el olor. Un olor estratégicamente situado que envuelve al consumidor y hace que se deje llevar por el estímulo de adquirir lo que hay detrás de ese exquisito aroma.

Muchos afirmarán que el neuromarketing manipula el comportamiento de las personas para fomentar la compra, pero no se trata de eso. El neuromarketing, según expone Néstor Braidot en su libro Neuromarketing ¿Por qué tus clientes se acuestan con otro si dicen que les gustas tú?, “es una disciplina avanzada, que investiga y estudia los procesos cerebrales que explican la conducta y toma de decisiones de las personas en los campos de acción de marketing tradicional”.

El neuromarketing sensorial es la modalidad que se tiene en cuenta para colocar y ubicar hornos de pan en supermercados. Al percibir el olor del pan, se activa en nuestra memoria la información archivada para ese determinado olor, que nos evoca un recuerdo, un momento concreto de nuestra vida.

Cada persona es un mundo, por lo que hay una constelación de sensaciones al percibir un olor, un sabor, un objeto. Por esta razón, el neuromarketing no puede alejarse de la sociología, necesaria para poder segmentar el mercado y conocer los targets, en este caso, definidos por similitud en la personalidad (no por estatus social, edad, sexo, etc.).

Pero, ¿por qué los supermercados se han decantado por colocar un horno de pan y bollería y no un puesto de café? Primero porque el olor del café es un olor más común, más de todos los días, y porque la rutina de la compra diaria ha pasado a convertirse en la compra de la semana o del mes. Pero hay otra más simple aún: necesitamos cubrir las necesidades y deseos que sentimos al percibir ese olor evocador poco habitual.

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