Momento crítico para los festivales de cine

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Momento crítico para los festivales de cine

El Festival de Cine Negro de Manresa ha sido, de momento, el último de los que se celebra en España en anunciar su cancelación. Los problemas de financiación están detrás de la mayoría de la desaparición de certámenes cinematográficos en nuestro país. Una crisis económica demasiado larga y profunda y un escenario en el que conviven centenares de festivales de mayor o menor entidad y de todo tipo de enfoques han propiciado que muchos de ellos no resistan el envite y se vean obligados a echar el cierre.

La cita de Manresa, una de las más representativas de las que se centran en el género negro, habría cumplido 14 ediciones el próximo mes de noviembre. Sus organizadores, sin embargo, anunciaban hace escasas semanas su decisión de renunciar a su organización ante la falta de financiación, tanto de fuentes públicas como privadas. Los últimos años han sido un lento gota a gota de cierres más o menos esperados de festivales. En 2011 se despedía la Mostra de Valencia después de más de tres décadas de vida y un indudable prestigio amasado a lo largo de ese tiempo. Las necesidades de ahorro del Ayuntamiento de la ciudad levantina pudo más que la trayectoria del certamen. Mejor suerte ha corrido el Festival Internacional de Cine Documental de Navarra, Punto de Vista. La suspensión de la edición de 2012 resultó ser únicamente un paréntesis y la muestra regresó en 2013 con una selección de trabajos de no ficción de todo el mundo.

Cierres anunciados este mismo 2013 son los del Festival 4+1, una innovadora propuesta que se llevaba a cabo de manera simultánea en cinco países (Argentina, Brasil, Colombia, España y México) y que acercaba a los espectadores una selección del mejor cine de autor de cada año. En noviembre de 2012 se celebró la última edición de una propuesta que, en principio, no regresará. Otra reciente víctima de este sombrío panorama de ajustes y reestructuraciones es el Festival de Cine Fantástico y de Terror de Lloret de Mar (Festerror), al menos en su edición de 2013. Sus responsables emplazan a sus seguidores hasta 2014 para recuperar esta iniciativa y volver a disfrutar con los cortos de terror que son la seña de identidad del certamen.

Las dificultades por las que atraviesan los festivales de cine en España son, de cualquier caso, un reflejo más de la situación general del séptimo arte. Una situación que ha llevado por ejemplo, al cierre de grupos como Alta Films y de salas míticas como los Cines Renoir, o a que en capitales de provincia como Pontevedra ya no exista ninguna sala comercial dedicada a la exhibición cinematográfica.

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