Cinco directores que se han rendido al cine en 3D I (1/6)

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Cinco directores que se han rendido al cine en 3D I (1/6)

La industria de Hollywood y las nuevas tecnologías han sido, desde siempre, buenos compañeros de cama. Muchas veces el filón de negocio de las grandes productoras viene unido a una serie de inversiones en efectos especiales (visuales y/o sonoros) que consigue películas de gran espectacularidad y que marcan un punto y aparte en la historia del cine, aunque sea únicamente en el campo tecnológico.

En esta serie de entradas pretendemos recoger la postura de diferentes y reputados directores ante esta nueva e innovadora forma de ver cine. Varios ya han confesado haberse postrado ante las maravillas del cine en 3D, otros están a punto de sumergirse en él, e incluso algunos reniegan de las tres dimensiones y se aferran a la manera tradicional de hacer películas.

– Diez directores que se han rendido al cine en 3D

          – 10-6 directores que se han rendido al cine en 3D

– Diez directores que van a estrenarse con el 3D

          – 5-1 directores que van a estrenarse con el 3D

– Diez directores que están en contra del cine en 3D



Conozcamos a los cinco últimos directores del top 10 que ya se han rendido al cine en tres dimensiones:

10. James Cameron

La megalomanía del director de las dos primeras entregas de Terminator y de películas con una fuerte apuesta en efectos especiales, ya sean de ciencia ficción (Aliens: el regreso), de acción (Mentiras arriesgadas) o románticas (la muy oscarizada Titanic) le ha llevado a invertir varios años de su vida en un proyecto que ha revolucionado por entero el concepto de dirigir películas: Avatar.
Fotograma de la película Avatar, estrenada por James Cameron en el año 2009
De este modo, nos encontramos ante una película que no romperá moldes por su estructura argumental o por un punto de partida original (muchos apuntan a una actualización de la historia de la india Pocahontas), pero cuyo bagaje técnico (traducido en una espectacularidad por cada fotograma nunca antes alcanzada y del todo memorable) le ha traído a James Cameron suculentos beneficios económicos, un prestigio revalorizado para alguien que ya sirvió sus platos cinematográficos fuertes en la década de los 90 y varios premios de la Academia en el año 2010, concretamente Mejor Fotografía, Mejor Dirección Artística y Mejores Efectos Visuales.
9. Michael Bay
Amante de las explosiones, tiroteos, catástrofes y destrucciones en general, Michael Bay es uno de los directores más aparatosos (en todos los sentidos) de la industria del cine en particular y del consumo en general, y como tal no podía quedar ajeno a la nueva forma de hacer películas.
Transformers 3: El lado oscuro de la luna,
estrenada en el año 2011 por Michael Bay
De este modo, el director de películas como Dos policías rebeldes, La roca, Armageddon, Pearl Harbor o La isla ha apuntado a la moda del 3D la tercera entrega de su última saga, Transformers. La guerra entre robots alienígenas (con campo de batalla, cómo no, la Tierra) ganó enteros con respecto a la película anterior, en una serie de jugadas (desaparición de Megan Fox, inclusión de actores como Frances McDormand o John Malkovich) en las que la inclusión en 3D sirvió para cosechar un inmensísimo éxito de público que se tradujo en más de 1.122 millones de dólares recaudados en todo el mundo, casi 300 millones más que su predecesora, que “tan solo” obtuvo algo más de 836 millones de dólares, también a escala mundial.
8. Paul W. S. Anderson
Si bien Paul W. S. Anderson es uno de los directores (junto a Uwe Boll) más denostados por la crítica, no se le puede negar cierto encanto en algunas de sus primeras películas (Horizonte final) y cierta solvencia en un cine de consumo (bastante) rápido.
El espectador de Anderson se tiene que dejar llevar ante la cantidad de testosterona desplegada tanto en el argumento como en los efectos especiales y debe olvidarse de la coherencia dramática, de la profundidad de los personajes o de la verosimilitud narrativa. Las cintas del director encadenan explosión tras explosión con más abuso que uso del “efecto videoclip”, con un mayor éxito en su saga más célebre (Resident Evil).
Precisamente fue la cuarta entrega de esta saga de zombies en la que Anderson inicia su andadura con las tres dimensiones, con estupendos resultados (los 60 millones de dólares invertidos en el rodaje se quintuplicaron en taquilla), en los que buena parte de “culpa” tuvo que ver su campaña promocional, con uno de los mejores tráileres en 3D jamás vistos.
Resident Evil: Ultratumba, dirigida por Paul W. S. Anderson en 2010
No obstante, su último empeño en este tipo de cine, Los tres mosqueteros, ha cosechado unos muy mejorables resultados económicos. Pese a haber contado con un relativo apoyo de la crítica (tampoco demasiado), un plantel de actores de primera fila (entre los que destacaban su inseparable Milla Jovovich, Orlando Bloom o Christoph Waltz) y su habitual estilo (que, con todo, arrastra a un nutrido grupo de incondicionales), no ha impedido el descalabro de una película que, de los 75 millones de dólares que ha costado, no ha recuperado ni la tercera parte.
Sin embargo, Paul W. S. Anderson no se echa para atrás ni aun cuando carece del respaldo del público, y ya está rodando en tres dimensiones la quinta entrega de Resident Evil, la saga que más dinero le ha otorgado, con el sistema que una vez le funcionó y otra le supuso un duro revés. Veremos qué pasa en la próxima ocasión.
7. Martin Campbell
Tras una larga experiencia televisiva, el salto de Martin Campbell a la pantalla grande vino de peliculitas de acción discretas (Acción criminal, Escape de Absolom), hasta que repuntó con el estreno de Pierce Brosnan como agente 007 en GoldenEye y proveyó a Antonio Banderas de uno de sus papeles más memorables con La máscara del Zorro. Campbell produjo siempre en los 90 un cierto desdén en la crítica, que se convirtió en un fervoroso apoyo con el estreno en 2006 de la estupenda Casino Royale.
Tras la reverencia que produjo esta nueva entrega de la saga Bond, Campbell había dejado el listón demasiado alto. Su siguiente película, Al límite (un correcto thriller con Mel Gibson muy deudor de sus primeras películas), pasó sin pena ni gloria, y su salto al 3D se veía como el paso lógico para volver a llamar la atención de público y crítica.
Linterna Verde, la incursión de Martin Campbell en cine de superhéroes de 2011
Sin embargo, Linterna Verde no deja de ser un disfrutable blockbuster veraniego con geniales efectos especiales en tres dimensiones y poco más. Su directa competición contra otra película de corte (demasiado) similar, Capitán América; los fríos comentarios de la crítica (especialmente dañinos contra el cine de superhéroes después de la revolucionaria ‘El caballero oscuro’) y las altas expectativas ante uno de los proyectos más pospuestos de la historia del cine se tradujeron en unos insatisfactorios (aunque no del todo desastrosos) resultados taquilleros, que consiguieron remontar en veinte millones de dólares los doscientos que la película había costado en total.
Pese a todo, los fans que fueron a entretenerse, a divertirse con el 3D, y no pensaron en que estaban perdiendo la oportunidad de que la película de su superhéroe favorito fuera a convertirse en una obra maestra, no salieron defraudados en absoluto. Aún meses después de su estreno pueden leerse comentarios que alaban la factura técnica de Linterna Verde, su hipnótico bagaje visual y sobre todo su dominio de las posibilidades del cine en tres dimensiones.
6. Robert Zemeckis
Desde siempre, Robert Zemeckis ha procurado ser innovador en el plano más tecnológico de sus películas. Ya ¿Quién engañó a Roger Rabbit? coqueteaba con la mezcla de cine de animación y cintas con personajes reales, Forrest Gump manipulaba imágenes reales con el presidente Kennedy para incluir a su protagonista (Tom Hanks), Regreso al futuro tenía efectos especiales nunca antes utilizados y Beowulf fue uno de los primeros filmes en utilizar actores reales animados por ordenador.
Pionero inagotable, pues, de la experimentación con efectos sonoros y especiales de todo tipo, era inevitable que Zemeckis acometiera el cine en 3D antes o más tarde. Su película Cuento de Navidad, estrenada en 2009, supuso su primer trabajo en tres dimensiones sin renunciar a la animación generada por ordenador. La cinta cautivó a varios espectadores en su mezcla de 3D con cine IMAX y provocó un aluvión de aficionados y defensores del cine en tres dimensiones en un año en el que esta nueva técnica apenas empezaba a dar sus primeros pasos.
Fotograma de Cuento de Navidad, estrenada por Robert Zemeckis en 2009
El nuevo abordaje de Zemeckis al 3D será con la muy anticipada Yellow Submarine, un remake de la vanguardista, psicodélica y homónima cinta de 1968 en la que los Beatles viajan a Pepperland en un submarino amarillo para librarla del yugo de los Malines Azules, un pueblo vecino a Pepperland que aborrece la música. En la película de Zemeckis ya resuenan los nombres de Peter Serafinowicz (Zombies Party) y Cary Elwes (Saw, La princesa prometida).

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