Cinco directores que están en contra del cine en 3D I (5/6)

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Cinco directores que están en contra del cine en 3D I (5/6)

La industria de Hollywood y las nuevas tecnologías han sido, desde siempre, buenos compañeros de cama. Muchas veces el filón de negocio de las grandes productoras viene unido a una serie de inversiones en efectos especiales (visuales y/o sonoros) que consigue películas de gran espectacularidad y que marcan un punto y aparte en la historia del cine, aunque sea únicamente en el campo tecnológico.

En esta serie de entradas pretendemos recoger la postura de diferentes y reputados directores ante esta nueva e innovadora forma de ver cine. Varios ya han confesado haberse postrado ante las maravillas del cine en 3D, otros están a punto de sumergirse en él, e incluso algunos reniegan de las tres dimensiones y se aferran a la manera tradicional de hacer películas.

– Diez directores que se han rendido al cine en 3D


– Diez directores que van a estrenarse con el 3D

          – 5-1 directores que van a estrenarse con el 3D

– Diez directores que están en contra del cine en 3D

          – 10-6 directores que están en contra del cine en 3D
Conozcamos a los cinco últimos directores del top 10 que han jurado no caer en el cine en tres dimensiones:
10. Hayao Miyazaki
Ídolo de la animación tradicional, el considerado mejor director de anime de todos los tiempos ha rodado para el cine obras de tal importancia como Mi vecino Totoro, Porco Rosso, La princesa Mononoke… aunque el reconocimiento a nivel mundial no le llegó hasta las muy alabadas El viaje de Chihiro y El castillo ambulante.
Fotograma de El viaje de Chihiro, dirigida por Hayao Miyazaki en el año 2001
Miyazaki ya ha asegurado que lo suyo no va a ser la animación en 3D. En una entrevista concedida a principios de 2005 se confesó un apasionado del lápiz y el papel, y opinaba que el procedimiento para las cintas en tres dimensiones era demasiado costoso. No obstante, el director nipón no emite comentarios destructivos, y afirma admirar las obras de Pixar (uno de sus máximos representantes, John Lasseter, ha colaborado en algún proyecto de Miyazaki) y respetar sus métodos de rodaje: “Cada uno nos mantenemos en nuestro propio territorio”.
9. John Woo
John Woo es otro de los máximos exponentes del cine oriental, aunque de corte bien diferente a las películas rodadas por Hayao Miyazaki. Sus obras normalmente son hiperviolentos thrillers con reconocibles guiños a su público incondicional que lo diferencian del resto de directores de acción: escenas de acción a cámara lenta, palomas volando, personajes que se apuntan con un arma a la cara simultáneamente…
La primera etapa de John Woo en su país de origen la conforman títulos como Una bala en la cabeza, El asesino o Hard Boiled. A principios de los 90 dio el salto a Hollywood con Blanco humano, una cinta para el lucimiento del culturista Jean Claude Van Damme. Después vinieron Broken arrow, Cara a cara, Misión imposible 2, Paycheck… hasta que a finales de la primera década de los 2000 volvió al cine oriental con Acantilado rojo.
Fotograma de Misión imposible 2, película dirigida por John Woo en el año 2000
A principios de septiembre de 2010 John Woo confesó estar en contra del cine en tres dimensiones, pese a que matizó que únicamente en su faceta de director (actualmente el director coreano produce un remake de El asesino en tres dimensiones). También aseguró John Woo que como espectador no le molestaba el hecho de que una cinta estuviera rodada en este formato, aunque no veía recomendable que fuera el principal atractivo de la película: “Una película lo que requiere es una buena historia”.
8. Jason Reitman
Director de varias de las películas más alabadas del panorama independiente (Gracias por fumar, Juno, Up in the air), lo cierto es que el tipo de cine que cosecha Jason Reitman no se vería especialmente beneficiado por el 3D. Sí lo sería más el de su padre, Ivan Reitman, director de varias de las comedias más notorias de los 90 pero también de ciertos productos de ciencia ficción (no carentes de humor) como Evolution, Mi super ex-novia o su inolvidable obra maestra: Los cazafantasmas.
Escena de la película Up in the air, dirigida por Jason Reitman en el año 2009
Pese a todo, Jason Reitman ya ha dejado claro en varias entrevistas que enarbola una de las posturas más radicales contra el cine en tres dimensiones: “Odio el 3D. Después de unos veinte o treinta minutos de proyección ya es como «vale, lo he pillado»”. Por lo pronto no parece que vayamos a ver en las salas de cine una película dirigida por Reitman rodada en este formato concreto.
7. Joe Wright
Hasta la aparición del curioso largometraje de acción Hanna, las películas de Joe Wright tampoco habían sido demasiado adecuadas para el formato en 3D. En su haber figuraban dramas románticos de época como Orgullo y prejuicio o Expiación, y la inclasificable El solista. Su proyecto de futuro, un remake de Anna Karenina, tampoco parece indicar que Wright tenga en mente una cinta en tres dimensiones.
Fotograma de la película Hanna, rodada por el director Joe Wright en 2011
De hecho, el director ha afirmado que no le atrae la idea de rodar una cinta en tres dimensiones, ya que siempre en sus intereses predomina la historia ante los efectos especiales: “Cada vez que tengo que hacer algo con la pantalla azul me aburro mucho”. De todos modos, Joe Wright trata de suavizar su postura y no se considera a sí mismo un enemigo del 3D: “Nunca he visto una película en tres dimensiones, probablemente debería echarle un vistazo a alguna antes de emitir un juicio definitivo”.
6. John Carpenter
John Carpenter es uno de los directores entusiastas del 3D que, sin embargo, nunca haría una cinta en 3D. Artífice de varias de las mejores películas de terror de los últimos tiempos (La noche de Halloween, La cosa) y de impresionantes películas repletas de geniales efectos especiales (1997: Rescate en Nueva York, Vampiros), pese a contar con una carrera muy desigual Carpenter ha conseguido hacerse un hueco con honores en la historia del cine de terror contemporáneo.
1997: Rescate en Nueva York, dirigida por John Carpenter
Sobre el 3D, Carpenter afirma que es una experiencia única pero con un inconveniente insalvable: “El 3D es excitante hasta que uno se pone esas estúpidas gafas”. Carpenter sin embargo ha llegado a reconocer que el cine es industria, y que si recibiera una sustanciosa cantidad de dinero de parte de algún productor en un film de encargo no se negaría a rodarlo en tres dimensiones, si esto fuera parte de las exigencias. No obstante, su larguísima carrera repleta de películas totalmente personales parece indicar que es bastante improbable que en el otoño de su vida Carpenter decida comercializarse. Pese a todo, nada está aún escrito.

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