Prensa en papel con los días contados y libros impresos… tal vez

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Prensa en papel con los días contados y libros impresos… tal vez

A petición de los ponentes, las dos últimas mesas de la II Jornada del e-book ‘¿Un futuro sin papel?’, se han celebrado como si de una sola se tratara. Así, los cuatro ponentes del segundo bloque de la tarde se han unido en el mismo escenario. Han sido Antonio Fernández, responsable de la Comisión Nacional del Libro Electrónico de Ametic; Luis Collado, Director de Google Books/Google News para España y Portugal; Juan González de la Cámara, fundador y director general de Grammata, y Julio Miravalls Martín, director adjunto de El Mundo y director de documentación del grupo Unidad Editorial.

Canon digital y reticencias de los autores

Antonio Fernández, director de Contenidos Digitales de Ametic, ha variado sobre la marcha su intención inicial de hablar del modelo de negocio del e-book y se ha centrado en un tema que se ha acariciado en la primera mesa: las cuestiones legales relacionadas con el libro electrónico. En 2010, el hipersector TIC facturó 88.000 millones de euros y, de ellos, el 11 por ciento corresponde a contenidos digitales. Y de ellos 0,5 por ciento e-books. “Estamos cometiendo algún error”, ha concluido, habida cuenta el potencial exportador español en el mundo del habla hispana.

Otro dato curioso: el 52 por ciento de la población decía en 2010 no saber lo que era un e-book y un e-reader, pero el 48 por ciento restante, que decía saberlo, se sentía además preparada para utilizarlo. Antonio Fernández muestra su acuerdo con Rodrigo Pineda, de Telefónica España, componente de la mesa anterior, en que el sector “creativo” es el que pone más trabas a la digitalización de contenidos, que lucha por que los modelos de negocio no se cambien. “Seguimos siendo una industria muy lejana a lo que podríamos ser, teniendo el potencial de mercado que tenemos; pero mientras el modelo de cannon digital funcione, la posición no virará hacia un modelo de generación de negocio”.

Collado: “La responsabilidad es de todos”

Luis Collado, de Google Books /Google News para España, ha complementado esta observación con un ejercicio crítico hacia los lectores. “Quiero repartir la responsabilidad del no despegue a todo el mundo. Si nos compramos un Kindel, de Amazon, probablemente no podremos leer el 90 por ciento de la literatura disponible en español, por ejemplo, o si a alguien se le ocurre cargar un vídeo en un contenido, no podremos verlo”.

El modelo de negocio basado en papel de los editores parece que es el que se desea perpetuar, según Collado; o las empresas tecnológicas, entre las que se incluye. El exceso de datos que se solicitan, la protección DRM, las aplicaciones que es necesario descargarse… son una traba tras otra frente a la posibilidad de ojear un libro en una librería y, si convence, comprarlo sin más.

“La tecnología es importante, pero no debemos ser sus esclavos. Lo que tendría que fomentar la tecnología es que también se pueda leer en digital, pero que cada uno elija el que prefiera, sin preocuparse de en qué tiene programado el gestor de correo electrónico o las características del dispositivo. Es decir, la tecnología no debería ser un problema de los lectores”, afirma del director de Google Books.

El fin del mercado de papel

Juan González de la Camara, fundador y director de Grammata, ha puesto el acento en la incapacidad de las editoriales de aprender de la nefasta experiencia del mundo de la música. “En cuanto es posible extraer la lectura del ordenador hay que plantearse que el cambio de soporte es inminente. Yo creo que en 2018 el mercado de papel será, cuando menos, minoritario”.

Para González de la Camara, no son los autores los que no quieren publicar en digital, sino las editoriales, que son las que tienen los derechos de copyrigth sobre las obras. “Yo he sufrido una auténtica travesía en ese sentido. Quien se aferra al libro de papel no se da cuenta de que se está cavando su propia tumba”.

La clave, para el responsable de Grammata, es “gestionar la transición”.

Desaparición del periódico impreso

Julio Miravalls, director adjunto de El Mundo y director de documentación del grupo Unidad Editorial, contextualizó lo que ocurre con El Mundo en el iPad ofreciendo algunos datos de unos años atrás: lo que ocurría en Europa en 2007 apuntaba a que las ventas de periódicos comenzaban a descender.

Cuando la situación comenzó a ser acuciante en el año 2009, los responsables de los medios empezaron a plantearse cómo podrían cobrar por los contenidos de Internet. Un planteamiento equivocado, según Miravallas, que afirma que lo que lleva al lector a comprar el periódico es el valor añadido que supone un trabajo periodístico de selección, valoración, jerarquización y tratamiento de la información, mientras que en Internet se produce algo más parecido a un aluvión a veces no del todo organizado.

El periódico en iPad ofrece todo el valor de la jerarquización impresa, pero con las ventajas de la tecnología, como poder aumentar la letra o incluir contenidos multimedia. “Llegará un momento en que dejara de ser rentable imprimir el periódico, los precios serán insostenibles y, por tanto, desaparecerá”, asegura, y apunta un dato que afirma que en 2017 en Estados Unidos ya no habrá cabeceras relevantes impresas. En España, la fecha se alarga a 2024.

“No me cabe duda de que en el futuro el periódico será más una aplicación digital y no estará constreñido al papel”.

Como resumen, Miravalls sí cree que los periódicos desaparecerán y, en cuanto a los libros, posturas entre dos aguas: desde quienes afirman no poder tener la seguridad de que desaparezca impreso, caso de Collado, a la convicción de Juan González o Antonio Fernández, que creen que aguantará mientras las pérdidas sean sostenibles.

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Un comentario

  • avatar
    Anonymous
    3 mayo, 2011

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